Nocturno.

Amaina el temporal.
Apacible sucede la memoria
mientras pulso el teclado de esta máquina.
Ha cesado el dolor,
la fluctuación interminable del deseo,
el vino del hastio.
Ya no niego y no afirmo.
No celebro y no danzo.
He vuelto a ser testigo.
En perfecta quietud.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s